El post post-navidad

Hoy, antes de dormir pensaba “que ironía”. Sí, que ironía que en estas épocas de Navidad y celebración es cuando más nos podemos sentir y estar alejados de Dios. La realidad es que todo nos Jala y lleva a estar enfocados en todo menos en el verdadero significado de la navidad.

Hoy no pienso hablarte una vez más de cuál es el significado de la navidad porque estoy segura que ya lo sabes. Más bien quiero hablarte de ese sentimiento que estoy segura que no soy la única que lo siente días después de la navidad.

Una vez alguien me dijo todo el año estamos esperando la época navideña y luego llega y por más regalos y risas que hayan, algo falta. Anhelamos el estar en familia, ver a los seres queridos que vemos pocas veces en el año y al final siempre queda un vacío. Esta escena describe perfecto lo que sucede día con día en el corazón del ser humano. Por más que trata de llenarlo con cosas materiales, fiestas, alcohol o dinero, siempre, siempre, SIEMPRE queda un vacío.

He pensado esto los últimos días y me he preguntando “¿algún año será diferente?”. Me encantaría decirte que la respuesta es si, que cuando te cases será diferente, o cuando tengas hijos y abras los regalos con ellos será diferente. Pero la triste respuesta es no, nunca será diferente.

Antes de continuar quiero mencionar una frase de C.S. Lewis que me vuela la cabeza:

“Si encuentro en mi mismo deseos que nada en este mundo puede satisfacer, la única lógica explicación es que fui creado para otro mundo.” C.S. Lewis

Después de tantas reuniones, regalos y comida puedo decir con certeza que nada en este mundo puede satisfacer por completo mis deseos. Quizás estás pensando: “pero Corde no has probado el ser millonaria o tener tal cosa que puede llenarte y hacerte completamente feliz…” pero todo lo que me puedes mencionar es perecedero, pasa de moda y no se compara con el amor de un Dios perfecto.

Si soy completamente honesta contigo hoy, las fechas en las que más recordamos y hablamos de Dios es cuando más me siento alejada de El. Lo digo porque el año pasado me pasó lo mismo. Y al escribirte este recordatorio de que nada en este mundo, ni los regalos más increíbles ni los viajes más lujosos va a llevarte, me lo estoy recordando a mi misma.

Hoy antes de dormir leía el Salmo 119 y el último versículo me voló la cabeza.

“He andado descarriado como una oveja perdida; ven a buscarme, porque no me he olvidado de tus mandatos.” Salmos 119:176 NTV

Me recordó dos cosas:

  1. No importa cuál es mi/tu condición. No importa que tan lejos te sientas hoy de Dios. El está dispuesto a viajar mares para tenerte de regreso. Eso hizo al mandar a su hijo Jesús para reconciliarse contigo.
  2. Amo como lo escriben en este versículo: “ven a buscarme”. Wow. Tres palabras fuertes. Puedo leer entre líneas “esta es mi condición, mi alma te anhela.”

Tu, que estás leyendo esto, no eres la única. Yo también me siento vacía después de tanto regalo y algo arrepentida por todas las calorías que comí en las ultimas semanas. No eres la única. El (Dios) quiere buscarte, esta buscándote, por eso llegaste a este blog post. Vamos a empezar este nuevo año con la cabeza en alto, de la mano con Nuestro Padre Celestial que nos hecha porras cada día.

Ánimo

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