Lugares nuevos y desconocidos

Aprendí a manejar a los 16 años, pero realmente he manejado bien hasta hace muy poco. Siempre me han dado miedo las calles que no conozco, o las zonas donde no me ubico. Cuando empecé a manejar iba solo a los lugares a los que acostumbro ir siempre, nunca a algún lugar nuevo y mucho menos sola. Tengo varias historias de cuando lo intenté y la cosa no terminó muy bien, como a los 17 años (aprox.) y terminé perdida, llamándole a mi mamá, llorando.

Siempre ha sido una parte medio “insegura” de mi, el no tomar la “valentía” e ir a lugares desconocidos sola. Todos me decían “pero si tienes GPS en el celular, solo pones la ubicación y te guía…” pero para mi no hay como tal, por que al momento de tener que tomar una calle, me pongo muy nerviosa y me voy a la dirección opuesta.

Hasta hace muy poco logré salir de mi “zona de confort” y todavía sigo aprendiendo. Pero siempre, siempre, siempre voy a preferir ir sin GPS, a un lugar conocido. Me pone de nervios ir sola y con GPS a algún lugar nuevo.

El otro día mientras manejaba iba pensando en esto que te acabo de platicar y como sucede lo mismo en nuestras vidas. Creo que como seres humanos siempre vamos a estar más cómodos viviendo nuestra vida a nuestra manera, dentro de nuestra zona de confort. Y no me malinterpretes, no creo que esté mal que sea así.

Tener tus sueños, que impliquen tener éxito y llegar lejos es muy bonito. Quizás sueñas con ser un empresario exitoso, un doctor reconocido o un artista famoso. De la misma manera, yo siempre me siento mejor yendo a un lugar que conozco, como mi casa, mi escuela, la casa de mi mejor amiga. Pero, si nunca aprendo a salir de lo rutinario, ¿cuándo voy a llegar más lejos?

De la misma manera, estoy convencida que Dios quiere que vayamos a lo desconocido. Que nos arriesguemos a ir un poco más lejos, a lugares donde nunca antes habíamos ido. El quiere guiarnos, hasta llegar a cumplir completamente Su propósito. En la Biblia vemos a muchos personajes que cuando Dios los llamaba a ir a un lado, era completamente fuera de su zona de confort.

Pensando en esto, uno de los primeros personajes de la Biblia que se me viene a la mente es María. Una mujer joven, con planes de casarse, que jamás se imaginó que Dios la fuera a usar para traer al Salvador del mundo. Cuando el ángel se le aparece y le dice lo que va a suceder, me sorprende su respuesta, la verdad yo no hubiera contestado así.

31 Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. 32 Él será muy grande y lo llamarán Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de su antepasado David.34 —¿Pero cómo podrá suceder esto? —le preguntó María al ángel—. Soy virgen.

Me encanta como María en vez de contestar “¿Yo? Yo no estoy lista”, dice (en otras palabras) “¿y cuál es el plan?”. Con su respuesta ella ya afirmaba que si, efectivamente estaba dispuesta a ir a lo desconocido. Estemos consientes del riesgo que ella corría al embarazarse siendo todavía soltera. En estos tiempos, una mujer embarazada que no estuviera dentro del matrimonio corría el riesgo de ser apiedrada o que la mataran. Sin embargo, sabiendo el riesgo, ella dice más adelante: “—Soy la sierva del Señor. Que se cumpla todo lo que has dicho acerca de mí.” (vers. 38).

Entre más leo la historia, más pienso que yo quiero responder de la misma manera cuando Dios me llame a lo desconocido. Si, voy a correr riesgos y quizás voy a sentirme incómoda en distintas maneras, pero, ¿por qué negar el plan de un Dios soberano que tiene cuidado de mí y quiere cumplir Su propósito a través de mi?

Siendo honestos, si María se hubiera negado a dar a luz al Hijo de Dios, Dios hubiera buscado a otra mujer para traer al Salvador al mundo. De una u otra manera, su Hijo iba a venir al mundo para morir y traernos salvación. Yo quiero ser usada por Dios, que cumpla sus planes y propósitos en mi vida y que se glorifique. Sé que sus planes son de bienestar y no de calamidad, para darme futuro y esperanza (Jeremías 29:11). Esta historia nos enseña que Dios no esta buscando a gente preparada, simplemente dispuesta. Dios pudo haber llevado a cabo su plan una vez que María y José ya estuvieran casados, pero no fue así, Dios no se esperó hasta que María estuviera preparada.

Lo más lejos que he llegado, físicamente y en coche, es con mi papá manejando. El conoce la ciudad donde vivimos bastante bien y yo simplemente voy de copiloto o atrás, viendo como el se aleja de las zonas donde yo conozco y donde yo me muevo, a lugares completamente nuevos y desconocidos. Me siento 100% confiada, protegida y segura cuando el esta de piloto. ¿Será que Dios quiere que suceda lo mismo con mi vida? Que yo le “suelte el volante” y permita que El me guíe a un lugar completamente desconocido, confiando en que estoy segura en Él, hasta que cumpla Su propósito eterno en mi vida.

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