Déjale el resto a Dios

Hello there!

Se siente bien estar de regreso. Hoy, mientras preparaba mi desayuno, reflexionaba un poco acerca de una historia de la Biblia que leí ayer antes de dormir. Se trata del primer milagro de Jesús. Mientras pensaba en la historia, Dios habló a mi vida claramente. No pude evitar compartirlo con ustedes.

En el libro de Juan, capítulo 2 leemos acerca de una boda en Caná donde Jesús estuvo presente. Durante la cena, se quedaron sin vino. María, la madre de Jesús, fue a decirle esto a Jesús.

Durante la celebración, se acabó el vino, entonces la madre de Jesús le dijo:

—Se quedaron sin vino.

—Apreciada mujer, ese no es nuestro problema —respondió Jesús—. Todavía no ha llegado mi momento.

Sin embargo, su madre les dijo a los sirvientes: “Hagan lo que él les diga”.

Me encantan estas palabras de María: hagan lo que él les diga. Obedecer a Dios es el primer paso para experimentar lo sobrenatural. Más adelante, vemos que Jesús le ordena a los sirvientes que llenen seis tinajas de piedra que había allí disponibles. Los sirvientes hicieron como se les ordenó.

Cerca de allí había seis tinajas de piedra, que se usaban para el lavado ceremonial de los judíos. Cada tinaja tenía una capacidad de entre setenta y cinco a ciento trece litros. Jesús les dijo a los sirvientes: “Llenen las tinajas con agua”.

Aquí hay otro hallazgo; vemos que para hacer el primer milagro Jesús usa lo que hay disponible a su alrededor. ¿Qué hay disponible a tu alrededor que Jesús quiere usar para realizar ese gran milagro?

Una vez que las tinajas estuvieron llenas, les dijo: «Ahora saquen un poco y llévenselo al maestro de ceremonias». Así que los sirvientes siguieron sus indicaciones.

Cuando el maestro de ceremonias probó el agua que ahora era vino, sin saber de dónde provenía (aunque, por supuesto, los sirvientes sí lo sabían), mandó a llamar al novio. “Un anfitrión siempre sirve el mejor vino primero —le dijo—, y una vez que todos han bebido bastante, comienza a ofrecer el vino más barato. ¡Pero tú has guardado el mejor vino hasta ahora!”.

No se si leí mal, o realmente así lo es, pero Jesús ni siquiera guiñó un ojo y el milagro sucedió. Los sirvientes simplemente hicieron como se les ordenó, no más. Hicieron lo que estaba en sus manos, no más. Para ver un milagro suceder haz lo que está en tus manos, déjale a Dios el resto.

Las historias que encontramos en la Biblia nos muestran a Jesús, y Jesús nos da esperanza. Esta historia me trae consuelo a mi vida, específicamente en el área de mi salud. Yo hago lo que está en mis manos, lo demás se lo dejo a Él. Saber esto me trae libertad y gozo, de poder vivir una vida sabiendo que mi salud está en sus manos.

Gracias por tomarte el tiempo de leer este pensamiento. Si fue de bendición para tu vida no dudes en compartirlo con alguien más.

Con amor,

Corde.

3 thoughts on “Déjale el resto a Dios

  1. Que lindo post Corde!! Te sigo desde Chile y fue de mucha bendición 😭 gracias por darte el tiempo de escribir esto para nosotros 😂

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